Carta de Juan de la Cosa

Reproducción de 1892

Juan de la Cosa, marino y cartógrafo español nacido en Santoña hacia 1460, falleció el 28 de febrero de 1510, en el séptimo y último viaje, herido por más de veinte flechas envenenadas peleando con los indios en las cercanías de Turbaco, cerca de Cartagena. Acompañó a Colón en sus dos primeros viajes y era dueño de la carabela Santa María, antes conocida por La Gallega, hecha según testimonio del Padre Sarmiento, en los astilleros de A Moureira en Pontevedra.

La Carta Mapamundi, la terminó de dibujar en el Puerto de Santa María en octubre del año 1500, al finalizar su tercer viaje que realizó con Alonso de Ojeda y se exhibe en el Museo Naval de la Armada Española en Madrid y es la joya más preciada de sus colecciones.

Es el documento cartográfico más importante de la época, en el cual aparece representado el continente americano, por primera vez en la historia, en el que puede verse de forma destacada el meridiano (46º 35’) trazado a 370 leguas de las islas de Cabo Verde, que señala la interpretación del Tratado de Tordesillas del 7 de Junio de 1494, donde los reinos de España y Portugal se reparten el Nuevo Mundo, atendiendo a la Bula del Papa Alejandro VI.

Se ve la isla de Cuba separada del continente en contra de las creencias de Colón y en una posición geográfica que no es exacta. Las líneas del Ecuador y el trópico de Cáncer, que hace de eje de la carta, están en su correcta posición.

Destacan las partes del Mundo conocido, Asia, áfrica, Europa y la Mare Oceanum, y en las capitales conocidas pueden verse catedrales, castillos, u otras edificaciones, Valencia con su Miguelete, Granada recién conquistada con el pendón de leones y castillos, y en los distintos reinos, se ven sus monarcas en sus tronos, el Rey de Rusia, la reina de Saba con su espada, la torre de Babel, atravesando Asia los Reyes Magos guiados por su estrella, y en el extremo oriente, en las tierras del gran Kam, se ven representados los personajes bíblicos Gog y Magog, un hombre sin cabeza y los ojos en el estómago y el otro con cabeza de perro que representan el mundo de los infieles. En el extremo occidental, en un rectángulo pequeño, se ve una imagen de San Cristóbal con el Niño Jesús al hombro, y al pie una leyenda: "Juan de la Cosa la fizo en el puerto de S. mª en año de 1500".

La Carta se supone que desapareció de España y llevada a Francia durante la guerra de la Independencia, y fue rescatada de una almoneda, por el Ministro Plenipotenciario de Holanda en París, Barón de Walckenaer.

A la muerte en 1853 del diplomático holandés, fueron vendidos en subasta que comenzó el 12 de abril del mismo año, parte de sus bienes, entre los que se encontraba la famosa carta. Enterado el Coruñés Don Ramón de la Sagra, amigo del fallecido diplomático, de la venta, lo comunicó al Ministro de Marina, quien a su vez lo comunicó al de Estado, delegando éste en el señor La Sagra, en representación del Depósito Hidrográfico de la Marina ,la asistencia a la subasta, consiguiendo que le fuese adjudicada su compra por 4321 francos.

Don Jorge Lasso de la Vega director del Depósito Hidrográfico, fue el que decidió que la Carta de Juan de la Cosa, fuese depositada en el Museo Naval de Madrid, donde fue catalogada:

Núm. 553 :"Carta de la parte correspondiente a la América, que levantó el piloto Juan de la Cosa en el segundo viaje del descubridor genovés en 1493, y en la expedición de Alonso de Ojeda en dicho año. Sustraída de España, la poseía el Barón de Walckenaer, cuyos testamentarios la vendieron en pública almoneda; y la adquirió el Depósito Hidrográfico. Su director, que fue el Sr. D. Jorge Lasso de la Vega, tuvo la condescendencia de que se   depositase en este Museo, para que el público pueda ver un documento tan curioso y de mérito, con relación a la época en que se hizo."......."

Esta reproducción, que fue la primera que se hizo a tamaño natural y en colores, tiene una medida de 185 cm de largo y 92 cm de ancho. Fue hecha para conmemorar el IV Centenario del Descubrimiento de América, por los señores Cánovas, Vallejo y Traynor; la acompaña un libro en edición facsímile en tres idiomas.

En Santo Domingo, en el monumento "Faro de Colón", donde reposan los restos del más famoso navegante de todos los tiempos, existe a la entrada del mismo una reproducción modernista de la mencionada carta.

 

 

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